Centro de Discapacitados _ Villa del Río

Tras un largo periodo de tiempo buscando suelos, edificios en desuso, etc…, el consistorio villarrense decide construir en un solar dotacional de 450 m2, en el Sector 3 de las NNSS de Villa del Río, el edificio destinado a Centro de Discapacitados Psíquicos que será cedido a la Asociación “El Granaillo”, grupo local que desde hacía bastante tiempo venía necesitando estas instalaciones para desarrollar la tan importante labor para la que se constituyó.

El primer problema,  el de casi siempre: mínimos recursos económicos. Se plantea por tanto un edificio que, albergando el programa de necesidades actual de la asociación, tenga una estructura simple  que en ejecución consiga las máximas facilidades para acortar tiempos, se proyectan acabados económicos…

Los objetivos que se buscan en el diseño general del edificio son dos: conseguir una singularidad que marque la imagen del centro y expresar con su forma el espíritu y la finalidad del centro, dando vida y progresión (todo ello dentro de los campos planteados anteriormente).

Para ello se estudia en primer lugar la situación del edificio dentro de la parcela, la cual está rodeada por dos calles peatonales y dos amplias y transitadas avenidas. En ella un patio situado al este amortigua el paso entre las dos avenidas (Dolores Ibarruri y Ctra de Villanueva) y el acceso al propio edificio, sirviendo también el mismo por su amplitud para actividades del centro al aire libre. Para el cerramiento del espacio libre se ha tenido en cuenta también la diferencia entre las distintas caras, siendo mucho más opaca y contundente la protección sur frente a la carretera y más permeable el resto.

El edificio, de una sola planta pero diseñado para una posible ampliación futura, queda situado en la parte oeste de la parcela, distribuyéndose desde el hall de entrada mediante pasillo central, quedando las aulas recayentes a las calles peatonales más tranquilas y con huecos que permitan siempre una gran iluminación.

El centro queda compuesto por dos volúmenes cúbicos, austeros, con distintas dimensiones y colores, encastrado uno en otro. Uno de ellos, horizontal, en el que se alberga el funcionamiento requerido por el programa; y el otro, encajado en un extremo del anterior, que sobresale en altura y que será el reclamo de acceso al edificio. Dicho volumen (hall de acceso) cuenta con una entrada de luz prácticamente cenital que hará del vestíbulo un espacio  apropiado para el ingreso en el centro de usuarios y visitantes.

Destacamos el detalle que se observa en los huecos que recaen a la fachada sur, que tienen la particularidad de tener coloreado el butiral de los vidrios y de este modo, además de dar un toque de contraste frente a los tonos de los volúmenes construidos, conseguimos en la sala que iluminan una cierta estimulación visual que hará de la misma un lugar apropiado para el uso de aula de psicomotricidad.